Cuando conocí a Rafael Uriegas, formaba parte del proyecto que otro muy querido amigo, Leonardo Cárdenas, inciaba con el espacio experimental para el Casino Metropolitano. El era nuestro curador, y fue el responsable de proyectos muy interesantes que se llevaron a cabo con la naciente escena de artistas jóvenes que comenzaba a hacer sus primeros acercamientos formales al mundo galero. Sin embargo, la primera vez que estuve en su estudio, tuve una revelación abrumadora, me encontraba ante piezas de gran formato, muy detalladas, que entretejían historias (al menos para mí) complejas sobre la condición humana. Incluso me atreví a preguntarle en cuanto me dejaba un cuadro de un niño sentado, pero se apresuró a decirme una cantidad de la cual yo no disponía (y seguramente en ese entonces, no iba a poder disponer) y como que sentí que el tampoco quiso que fuera mía.... en fin, tanto Rafa como Leo, fueron parte de la inspiración que me llevó a escoger el mundo de la gestión y proyección cultural, como el oficio en el que podría desarrollar mis ingenuos pero bien intencionados conocimientos de publicidad y comunicación.
Por ello, cuando nos platicó de Pintura Silva, definitivamente capitalicé el potencial que para nuestro target y para el proyecto que coordino podría significar. También se nos sumó Heineken, y juntos pudimos disfrutar de las más de 20 piezas que conforman Pintura Silva, una serie de pinturas, intervención de la misma galería y la restauración de un magnífico biombo que recrean los paisajes del sur de México que el artista visitó durante los últimos años y que sirvieron como marco para la creación de su obra.
La exposición estará abierta durante todo mayo y junio, en Galería Toca (Colima 174, esquina Orizaba) y es un must para seguir de cerca el trabajo de Rafael Uriegas.
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